domingo, 30 de septiembre de 2007

espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Jaime Sabines

miércoles, 26 de septiembre de 2007

soledad

para mi la soledad es una costumbre. Un hábito, un estilo de vida. No encuentro la forma de estar acompañada sin sentir que me asfixio. No encuentro respiro entre la multitud o el ruido. No me gusta la gente...en compañía me falta el aire, pierdo la paz...
Estar sola en cambio, es una necesidad, un gusto. He estado tan sola en los últimos mil y tantos días que ya no podría estar en compañía, no sabría cómo hacerlo, cómo dar espacio en mi vida a alguien más.
Estar sola para mí es estar en silencio, mirando la tele, leyendo un buen libro, comiendo lo que quiero y escribiendo a mis anchas. ¿en compañía? no sabría que hacer, de qué hablar , o cómo mirar siquiera. La soledad en cambio es un personaje familiar y cercano, es mi mejor aliada, compañera eterna de mis lágrimas y de mis angustias más profundas, amiga inseparable de mis noches oscuras y llenas de miedo. Testigo también de mis más grandes alegrías. Es de hecho la más fiel de todas las compañías!!! nunca se va y ya no quiero que lo haga, es mía!!!

Una vez más la muerte

Llegó y estuvo conmigo por más de sesenta días, perdí la cuenta ya de cuánto tiempo anduvo dando vueltas conmigo, de cuántos días se sentó a mi lado, casi rozando mi piel, de cuántos días me miró de frente sin que yo la mirara siquiera, sin que pudiera enfrentarla.
No sé cuánto estuvo aquí, pero estuvo, permaneció a mi lado, yo pude sentirla tan familiar y cercana, que hasta le hice espacio en mi habitación, en mi casa, en mi vida.
Llegaba a mi cuarto y me miraba, lo sé bien. Respiraba tan cerca de mi que podía oirla, me olía, examinaba cada gesto mío y se gozaba de mis lágrimas y de mi miedo.
Estuvo aquí porque aun conservo su olor, porque aún me duele su presencia, porque se llevó lo que tanto amaba y no puedo, simplemente no puedo lidiar con eso.
Sé que era oscura. Era oscura y amarga, la imagino delgada, vestida de negro, de un negro intenso que se fundía con la oscuridad de mi cuarto, tan densamente oscuro.
La imagino mala, maligna. Con una risa eterna, sarcástica y burlona. Sé bien que es lista, que sabe manejarse y moverse. Que va por ahí y se queda el tiempo que quiere y donde quiere, el tiempo que le da la gana. Que también puede marcharse cuando quiera y que nadie, nadie puede detenerla, ni siquiera ese Dios al que me aferro a diario.
Imagino que se mueve sigilosa, de noche o de día, no importa, no conoce horarios, toda hora le va bien, todo día es bueno!
Sé que no importa lo que llore, lo que grite, lo que sufra o lo que rece, si decide venir, vendrá y se quedará el tiempo que le plazca para luego marcharse sin que nadie pueda hacer nada.
Sé bien que vendrá otravez, sé que será pronto, y eso me aterra. Me da miedo, le temo, es cierto.
Me da miedo porque duele, porque sé que su nombre produce naúseas y un dolor tan profundo que me rebalso en lágrimas, tiemblo y no puedo ni siquiera respirar.
Ya estuvo aquí por sesenta y tantos días, estoy segura que hasta durmió conmigo en mi cama, me acompañó al hospital y estuvo conmigo esas horas eternas y tan duras, estuvo ahí esperando hasta que le dio la gana.
Sé que vendrá de nuevo, esa es una de las más absolutas certezas que tengo.
Sé que no importa lo que llore, lo que grite o lo que rece, si decide venir, vendrá y se quedará el tiempo que le plazca… para luego marcharse sin que otravez, pueda luchar con ella. Es inútil. No se puede!
A veces, como anoche, que la angustia me aceleró el pulso y me arrancó el sueño, creí que estaba de nuevo conmigo, sentada al borde de mi cama, vigilandome sigilosa, mirandome con sus ojos de sangre y su cara de odio y sentí tanto miedo.
No me gusta, no me gusta esa sensación, no quiero que me acompañe, no quiero que se quede velando mis sueños, deseando mi vida.
Creo que le gusta estar cerca, que se siente a gusto. Quizá se ha quedado, porque aun no ha terminado conmigo, porque aún no le he dado lo que busca.

sábado, 22 de septiembre de 2007

palabras ajenas para guardar

Esto lo escribió mi madre ,el día viernes, osea ayer, 20 de septiembre y quiero guardarlo...

"Madre, quiero decirte que te extraño, cada día más,
pero ya no estás en este mundo y tengo que aprender a
vivir con ello y aunque a veces se me rebalse la
tristeza y llore, me tomaré mi tiempo para poder, si
es posible en algún momento, separar el dolor del
amor, y quedarme con este último que llena mi corazón
y que es lo que tu me dejaste como legado. Sé que tu
estás bien, yo lo estaré también sólo déjame tomarme
mi tiempo madrecita querida, mi amiga, mi
hermana...Mima"

jueves, 20 de septiembre de 2007

lo que me dijo hoy mi madre mientras lloraba

"se me rebalsa la tristeza y ya no sé cómo hacer para contenerla, para que no se me salga y me produzca tanta angustia!"

lunes, 17 de septiembre de 2007

más sobre ti

Puedo recordarte claramente, tengo tan presentes tantas cosas tuyas que creo que tendré que escribir mucho, muchisimo, para poder sanar este corazón tan dolido. Sabes? todavía no creo que estés muerta, decirlo, escribirlo, me estremece. No puedo creer que ahora para estar contigo tenga que visitar un cementerio, simplemente no lo creo. Desde ayer he comenzado a sentir que sí, que te fuiste para siempre, que ya no importa que llore o que sienta hartísimo coraje, ya no vas a regresar, nunca, nunca más y es tan duro!!! no sé como muchos han podido regresar a sus rutinas, a hacer el trabajo de todos los días, yo no puedo, no quisiera ni siquiera levantarme de la cama, no quisiera manejar y tener que cruzar por tu casa todos los días, siempre, mirando tu casita verde que ahora me parece profundamente triste. Está tan vacía, todo, todo lo vaciaron, y no voy a cuestionarlo porque no tengo derecho, pero no me gusta. Yo hubiera dejado tus cositas por un tiempo, ahi, acomodadas como siempre, quizá como esperando, y hubiera ido quitando poco a poco tus recuerdos, pero no de un tajo, como arrancándote a ti también, no me gusta. Por eso no voy a tu casa, no puedo estarme ni siquiera un ratito porque hasta tu aroma se ha perdido ahi.
Yo todavía no puedo lidiar con tus cosas, con todo eso que me trae de vuelta tu presencia, voy a la cocina y encuentro alimentos que te pertenecían y es tan tonto, pero no puedo ni mirar la glucerna que te llevabamos al hospital sin que me salgan las lágrimas. no puedo, simplemente no puedo mirar nada tuyo sin que el corazón se me haga agua, por eso entiendo a mi mamá, por eso entiendo su vacío, y cuando se me pierde de vista y se va por ahi, como disimulando, sé que está llorando, se que no puede entender que te hayas marchado y no hay forma, no podrá entenderlo ni aunque busque ese consuelo cristiano, a veces, parece sostenernos. para tu partida no hay explicación que valga.
No puedo todavía comprender, eso de que ya no te veré cada tarde de domingo, ni vendrás como siempre preocupada a quejarte de tu esposo y sus dolencias, o a hablar de recibos o de viajes, o a pedirme que te lleve a comprar regalos. No puedo entender que ya no estás. A veces pienso que sólo estás de viaje, como siempre. que andas allá por donde tus hijas y que pronto vas a regresar cargada de regalos y alegría y será apenas un mal sueño, sólo eso. Pero no, no es cierto, ¡¿verdad que ya no vas a volver? ahora tengo esta horrible certeza, por fin, después de tanto tiempo, esta es una verdad absoluta que me parte, ya no vas a regresar y no importa lo que llore o lo que rece, ya no vas a venir y no puedo, no puedo todavia procesarlo.
Sabes? tengo suficientes recuerdos tuyos para resignarme, suficientes para seguir escribiendo hasta que sane este corazón tan dolido. recuerdo por ejemplo que cuando era niña me hacías mis estrenos de Navidad o te aparecías en la casa, a escondidas de mi padre, llevando siempre un regalo, te recuerdo tomando café junto a mi madre, riendote y haciendo tantas bromas...no puedo imaginarte de otra forma...
No sé cuando dejaré de escribir sobre ti, cuando podré pensar en ti sin que mis ojos se hagan agua, no sé cuando podré decirte cosas lindas, sabes que te amaba, te lo dije, aunque no lo suficiente, sin embargo ya sabes que estás en mi corazón y para siempre, ojala hayas podido saber cuanto te amaba, ahora solo te digo, que sigues de invitada, acá al sillón de mi casa, donde siempre juraste que vendrías o acá a mi corazón donde ya habitas y de donde te prometo no te irás nunca!!!!!

tu ausencia 2

Estoy tan triste que ni siquiera puedo mirar una foto tuya sin que se me llenen de lágrimas los ojos, me duele tanto tu ausencia que no puedo mirar la puerta de tu casa sin que me provoque llorar...no creo que no estés...no creo que no pueda volverte a ver. no lo creo!!!